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| Tim Cook presentando iPad 3 |
Apple está haciendo quedar a muchos de sus early adopters como consumidores estúpidos. Y no es que lo diga yo, sino que es lo que proyectan todos esos usuarios que de derriten ante cualquier anuncio mínimo de alguna novedad relacionada con la empresa de la manzana. En días pasados fue lanzada la más reciente versión de la tableta iPad y la verdad es que tecnológicamente no representa mejoras significativas.
Pero la fiebre de la novedad rayó en la estupidez cuando en días previos a la primera presentación de Apple en la era post-Jobs, cientos de usuarios intentaron deshacerse de su iPad 2 y al mismo tiempo se inscribían el la lista de espera para la adquisición de la nueva tableta.
No tengo nada contra los early adopters porque es un sector del público importante para muchas empresas ya que se encargan de posicionar los lanzamientos de nuevos productos al mercado y sus opiniones son referentes para la decisión de compra de otros clientes. Pero lo de Apple raya al borde de la locura y sinceramente creo que esto ha valido para que exista una creciente animadversión hacia los fanboys de la manzana.
Ese sentimiento de animadversión yo lo he sentido hacia las aficiones de algunos clubes de futbol y deriva en el caso donde se admira o respeta a un equipo pero se puede llegar a sentir antipatía por su afición.
De paso aprovecho para aclarar que no tengo nada contra Apple. Incluso algunos de mis posts los escribo enteramente desde mi iPad 2. Pero como amante de los temas referentes al marketing y los negocios, reconozco que me irrita el fanatismo y la carencia de autocrítica de muchos fanboys de Apple. Yo soy de los consumidores que se decantan por analizar fría y objetivamente los productos que salen al mercado.
Se que del iPad 3 se esperaban grandes mejoras, un producto que fácilmente pudiera reemplazar al anterior iPad 2. Pero la realidad es que sí existe un sector de consumidores que se quedaron un tanto decepcionados por las escasas e irrelevantes novedades en la nueva versión de iPad.
Los que apenas tenemos unos pocos meses con nuestra iPad 2 hemos llegado a la conclusión de que finalmente nuestro gadget no se quedó obsoleto para nada. No considero deshacerme de ella ya que cubre perfectamente mis actuales necesidades, además de que su desempeño me ha dejado satisfecho. Caer en la tentación de venderla por comprarme la nueva sería rebajarme al nivel de lo patético que pueden resultar muchos fanboys early adopters de Apple.







